Oregon es el primer estado del país en despenalizar de forma oficial la posesión de pequeñas cantidades de drogas fuertes, como heroína, metanfetaminas, LSD, oxicodona u otras sustancias consideradas peligrosas.
Según la AP, esta reforma entró en vigencia el 1º de febrero, luego de llevarse a cabo un referendo en noviembre en el que la mayoría consideró necesario ofrecer tratamiento a los adictos en vez de enviarlos a la cárcel.
Con esta nueva norma, las personas que sean detenidas portando pequeñas cantidades de drogas fuertes para consumo propio, recibirán multas de hasta 100 dólares o serán sometidas a un examen médico para ver si necesitan tratamiento contra la adicción.
Además, recibirán una citación civil, como una multa de tránsito, y no una citación penal, por lo que no tendrán antecedentes que les impidan conseguir trabajo.
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Los defensores de esta política, alegan que el encarcelamiento a los adictos a las drogas fuertes es inhumano, puesto que estas personas no reciben ayuda en prisión y una vez que salen se ven limitados en rehacer su vida por los antecendentes.
Sin embargo, más de una veintena de fiscales de distrito se opusieron a la reforma, pues a su juicio es irresponsable y alienta a la aceptación social de drogas peligrosas.
Los centros de rehabilitación recibirán financiamiento para tratar estos casos de los fondos de los impuestos de la industria legal de marihuana que opera en el estado.


