Los príncipes Harry y William rindieron el lunes un emotivo homenaje a su abuelo Felipe, esposo de la reina Isabel II, cuya muerte a los 99 años los reunió por primera vez desde que el menor abandonó la familia real británica.
Tras llegar a Londres procedente de California, donde vive ahora con su esposa Meghan, Harry, de 36 años, se refirió a su difunto abuelo como un “hombre de servicio, honor y gran sentido del humor”.
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Su hermano William, de 38 años, segundo en la línea sucesoria al trono tras su padre Carlos, afirmó que echará de menos a este “hombre extraordinario”. “Sé que hubiese querido que siguiéramos adelante con nuestro trabajo”, agregó.
La Cámara de los Lores y la de los Comunes acortaron sus vacaciones de Semana Santa el lunes para celebrar un homenaje en el palacio de Westminster, reseñó AFP.
El primer ministro Boris Johnson, conocido por su lenguaje a veces provocador, recordó algunas de las frases políticamente incorrectas del príncipe Felipe que con su particular sentido del humor, dijo, solo buscaba “romper el hielo” y quitar rigidez a situaciones tensas.
Antes, el Parlamento autónomo escocés observó un minuto de silencio para honrar a quien también era duque de Edimburgo, en una conmemoración también celebradas en las cámaras regionales de Gales e Irlanda del Norte.
Detalles de la llegada de Harry
Debido a la crisis sanitaria, el funeral del príncipe, que se celebrará el sábado en el castillo de Windsor, solo podrá acoger a 30 personas de su círculo privado. Por este motivo no asistirá Johnson.
El retorno de Harry para el funeral, por primera vez desde que dejó la realeza hace un año, reavivó la esperanza de una reconciliación familiar.
Pero su esposa Meghan, de 39 años, embarazada de su segundo hijo, se quedó en Estados Unidos ya que el médico le desaconsejó viajar, precisó el palacio de Buckingham.
El sábado los príncipes William y Harry seguirán a pie el féretro de su abuelo hasta la capilla de San Jorge del castillo de Windsor donde se celebrará la ceremonia. Una imagen que recordará la de ambos caminando detrás del ataúd de su madre, Diana de Gales, tras su muerte en 1997 en París.
“Ambos son muy conscientes de su historia común y se acordarán sin duda del lugar que ha ocupado su abuelo en sus vidas. Hay esperanza de que en una ocasión como esta, cuando los hermanos están unidos en el dolor, tomen un nuevo rumbo”, declaró una fuente de la monarquía al periódico The Mirror.


