El presidente Joe Biden, llegó este martes a Ginebra para su primera cumbre con su homólogo ruso, Vladimir Putin, una reunión difícil en la que el demócrata prevé dejar claras sus reglas para evitar un mayor deterioro de la relación bilateral.
El avión presidencial Air Force One aterrizó por la tarde en el aeropuerto de Ginebra, procedente de Bruselas, donde Biden reafirmó su voluntad de relanzar las relaciones transatlánticas y enviar un mensaje claro a Rusia.
“Siempre estoy preparado”, dijo Biden a los periodistas con una sonrisa, cuando se le preguntó si estaba listo para el tenso encuentro.
El presidente ha adoptado un tono firme en los últimos días, prometiendo que le dirá a Putin cuáles son las “líneas rojas” que no debe cruzar.
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“No busco un conflicto con Rusia, pero responderemos si continúa sus actividades dañinas”, apuntó.
Esta cumbre es el punto culminante de su primer viaje al extranjero, y es un asunto de alto riesgo para Biden. Es el quinto presidente estadounidense con el que se reunirá Putin desde que llegó al poder a finales de 1999.
¿Qué esperar?
En una entrevista con la cadena NBC, Putin dijo que espera que el demócrata se muestre menos impulsivo que su predecesor Donald Trump. Pero aprovechó la ocasión para calificar al republicano como un hombre “talentoso”.
Ucrania, Bielorrusia, la suerte del opositor ruso encarcelado Alexéi Navalni, los ciberataques: los temas de discordia son numerosos.
La Casa Blanca no espera grandes anuncios, pero se busca que a largo plazo las relaciones entre ambos países sean más “estables y predecibles”.
Durante la cumbre del G7, en Cornualles, Reino Unido, Biden insinuó una forma de fatalismo. “Porque es Putin”, respondió a una pregunta sobre la ineficacia de las advertencias y sanciones contra el Gobierno ruso.
Para los expertos, el presidente ruso ya consiguió lo que quería: una cumbre como muestra de la importancia de Rusia.
Cinco horas de discusiones
Ambos líderes hablarán con la prensa por separado el miércoles después del encuentro. No está prevista una conferencia de prensa conjunta.
La que siguió a la reunión entre Trump y Putin en Helsinki en julio de 2018 sigue en la mente de todos en Washington.
En un extraño ejercicio, que había generado críticas hasta en sus partidarios, Trump pareció dar más valor a las palabras del exhombre fuerte de la KGB que a las conclusiones unánimes de las agencias de inteligencia estadounidenses sobre la injerencia rusa en la campaña presidencial de 2016.
Durante los seis primeros días de su viaje, Biden ha buscado, en una serie de cumbres tranquilizar a los aliados de Estados Unidos.
“Nuestra alianza es fuerte. La OTAN está unida y Estados Unidos ha vuelto”, dijo.
La Unión Europea y Estados Unidos anunciaron este martes una tregua para resolver la disputa de 17 años entre Airbus y Boeing que ha envenenado las relaciones entre los dos grandes bloques económicos.
Marcando el contraste con las sacudidas de los años de Trump, insiste en que Estados Unidos está de regreso en la mesa del multilateralismo, decididos a jugar un papel clave, desde la lucha contra la pandemia de covid-19 al cambio climático.
Biden y Putin se encontrarán en la Villa La Grange, una magnífico edificio del siglo XVIII, ubicado en el corazón de la ciudad y de su parque más grande con una vista impresionante del lago Léman.
Según el Kremlin, las discusiones comenzarán a la 1:00 p.m., hora local, y durarán entre cuatro y cinco horas.
Los jefes de la diplomacia estadounidense y rusa, Antony Blinken y Serguéi Lavrov participarán en las sesiones de trabajo.
Unos 4000 policías, militares y otros agentes de seguridad fueron desplegados en Ginebra.
La ciudad ya había acogido una cumbre todavía más histórica: el primer cara a cara entre Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov en 1985.
Aquella reunión de tres días en Ginebra marcó el inicio del deshielo de la Guerra Fría.
Con información de la AFP.


