Kimberly Cheatle, jefa del Servicio Secreto desde agosto de 2022, renunció al cargo un día después de haber comparecido ante el Congreso para responder sobre las fallas en el atentado contra Donald Trump.
Cheatle había enfrentado crecientes llamados para que renunciara tanto por parte de demócratas como de republicanos.
“A la luz de los acontecimientos recientes, he tomado con gran pesar la difícil decisión de dejar el cargo de directora”, dijo en un correo a una agencia de noticias.
El lunes Cheatle calificó el atentado contra la vida de Trump como el “fallo operativo más significativo” del Servicio Secreto en décadas y admitió que las autoridades locales observaron y fotografiaron al hombre que disparó contra Trump 18 minutos antes de que el expresidente subiera al escenario en un mitin en Pensilvania.
El 13 de julio, Thomas Matthew Crooks, de 20 años, disparó ocho tiros contra Trump desde un tejado, hiriéndole la oreja, matando a un espectador e hiriendo a otros dos. Diez segundos después del primer disparo, Crooks fue asesinado por un francotirador del Servicio Secreto.
Los legisladores de ambos partidos han prometido seguir con la investigación, junto con una indagación del inspector general y un esfuerzo bipartidista independiente iniciado a instancias del presidente Joe Biden, todo lo cual mantendrá al organismo bajo los reflectores.


