El presidente Donald Trump visitó este martes un nuevo y polémico centro de detención para inmigrantes ubicado en el corazón de los Everglades de Florida, apodado por sus impulsores como “Alligator Alcatraz” debido a su ubicación remota, rodeada de pantanos con caimanes y pitones.
Durante su recorrido por las instalaciones, Trump declaró que el sitio representa una medida firme en el control migratorio. “Se conoce como ‘Alligator Alcatraz’, lo cual es muy apropiado porque miré afuera, y ese no es un lugar donde quiera ir de excursión pronto”, dijo el mandatario. “Pero muy pronto esta instalación tendrá algunos de los migrantes más amenazantes, algunas de las personas más viciosas del planeta”.
Trump estuvo acompañado por el gobernador de Florida, Ron DeSantis, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y el congresista republicano por Florida, Byron Donalds, entre otros funcionarios federales y estatales. La delegación recorrió áreas comunes y espacios donde permanecerán los detenidos antes de su proceso de deportación.
“Estamos rodeados de kilómetros de pantano traicionero, y la única salida es realmente la deportación”, añadió Trump. “Muchas de estas personas se autodeportan de vuelta a su país de donde vinieron”.
Apertura programada
El centro, cuya apertura oficial está programada para este miércoles, fue construido bajo una orden ejecutiva de emergencia firmada por DeSantis en junio. Se encuentra sobre una propiedad de 30 millas cuadradas que antes albergaba un aeropuerto abandonado en el condado de Miami-Dade. Ahora, esa área ha sido acondicionada con estructuras de tiendas de campaña reforzadas con capacidad para albergar hasta 5.000 inmigrantes en proceso de deportación.
La secretaria Noem defendió la elección del sitio, destacando que su lejanía “añade una capa extra de protección de seguridad”. Aclaró que las instalaciones “cuentan con aire acondicionado y condiciones básicas adecuadas”.
El gobernador DeSantis no ofreció declaraciones durante el recorrido, pero ha defendido públicamente la iniciativa como parte del esfuerzo para colaborar con las políticas migratorias de Trump.
El proyecto ha generado reacciones encontradas. Mientras sectores republicanos lo presentan como una solución logística a la crisis migratoria, organizaciones defensoras de los derechos humanos han manifestado preocupación por el aislamiento del centro y la falta de supervisión independiente.


