El banquero venezolano Juan Francisco Ramírez se declaró este 23 de septiembre culpable por un fraude que asciende a 13.6 millones de dólares.
El presidente de la junta directiva de la entidad financiera internacional (EFI) Nodus International Bank, con sede en Puerto Rico, reconoció que conspiró para cometer fraude electrónico.
Este delito formó parte de un plan por el cual defraudó en más de $13.6 millones a la entidad financiera que lideraba, reseñó El Nuevo Día.
LEA TAMBIÉN | Jenniffer González dice que entregaría a Maduro y cobraría la recompensa
Matthew Galeotti, secretario adjunto interino del Departamento de Justicia a cargo de la División Penal, habló del caso: “El acusado abusó de su cargo como presidente de la junta directiva para desviar fraudulentamente fondos del banco que se le había encomendado dirigir, lo que resultó en el colapso del banco”.
Ahora, el venezolano podría recibir una condena de hasta 20 años de cárcel. Por ahora no hay una audiencia para fijarle su pena.
Acusación contra Juan Francisco Ramírez
La fiscalía lo señala de conspirar entre 2017 y 2023, con otras personas para desviar $11 millones en fondos de Nodus a una entidad financiera de Miami. Todo esto con el propósito de que pudiera después dárselos en préstamos a él y un cómplice.
El acusado y su cómplice ocultaron a otros miembros de la dirección de Nodus y a la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF) que las inversiones en controversia eran para su beneficio, en violación de la ley puertorriqueña y las normas de su empresa sobre transacciones con información privilegiada.
La fiscalía federal dijo también que “entre enero de 2018 y septiembre de 2021, Ramírez y un cómplice indujeron fraudulentamente a la junta directiva y al contralor de Nodus a aceptar o facilitar la compra de, al menos, 47 pagarés por un total aproximado de $25.3 millones de una compañía financiera con sede en Miami, de la que Ramírez y su cómplice eran copropietarios”.
El problema: la mayoría de estos préstamos eran morosos (los deudores no pagaban) y, peor aún, carecían de garantías (no había bienes que respaldaran los préstamos).
En resumen, este es un caso de fraude financiero complejo donde ejecutivos de Nodus Bank presuntamente manipularon transacciones de préstamos y pagarés para beneficiar a sus propias compañías, llevando al banco a la liquidación y afectando a sus clientes, todo en el contexto de investigaciones previas sobre corrupción.


