jueves, marzo 5, 2026
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Aumentan un 11 % los atrasos, quiebras y endeudamiento en Puerto Rico

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El consumidor puertorriqueño muestra una tendencia sostenida de deterioro económico, según el más reciente Índice de Fragilidad Financiera del Consumidor (IFFC) elaborado por Estudios Técnicos, Inc.

El indicador subió a 44 % durante el tercer trimestre de 2025, frente al 33 % registrado a inicios de año, lo que representa un aumento de 11 puntos porcentuales. Este incremento se atribuye a la combinación del alza en la delincuencia de préstamos, el crecimiento de las quiebras personales y el estancamiento del ingreso real, según reseñó Metro PR.

Este repunte marca el segundo trimestre consecutivo de incremento y refleja un retorno a niveles previos a la corrección observada a mediados de 2024.

Según Leslie Adames, director de la División de Análisis y Política Económica de ETI, a Metro PR, “aunque el consumidor aún se encuentra en un nivel de fragilidad moderada, la tendencia se dirige hacia una zona de alta fragilidad”.

El IFFC se construyó a partir de cinco variables clave: delincuencia en préstamos de consumo, delincuencia hipotecaria, tasa de desempleo, quiebras personales e ingreso anual ajustado por inflación. Estas dimensiones permiten evaluar la estabilidad financiera del consumidor y su capacidad para enfrentar perturbaciones económicas.

El índice clasifica los riesgos en cuatro zonas: baja fragilidad (0–25), fragilidad moderada (26–50), fragilidad alta (51–75) y fragilidad extrema (76–100).

Delincuencia en préstamos y tarjetas de crédito

El estudio reportó que la delincuencia en préstamos de consumo continuó su ascenso, pasando de 2.70 % en el primer trimestre de 2025 a 3.04 % en el segundo y 3.27 % en el tercero.

De igual forma, la delincuencia en tarjetas de crédito subió de 2.15 % a 2.40 % entre el segundo y tercer trimestre de 2025, mientras que la delincuencia en préstamos de autos aumentó de 3.23 % a 3.47 %, según datos de la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC). Estas variaciones reflejan una mayor presión sobre la capacidad de repago de los consumidores y el surgimiento de riesgos de crédito.

Endeudamiento y quiebras

Las quiebras personales también continuaron en ascenso, pasando de 904 casos en el primer trimestre a 956 en el segundo y 962 en el tercero.

Más allá de los resultados recientes, persisten señales estructurales preocupantes. El patrimonio neto del consumidor, indicador de fortaleza financiera a largo plazo, se redujo de 31.4 % en 2019 a 14 % en 2024, reflejando la disminución del exceso de liquidez acumulado y el aumento del endeudamiento.

La deuda como proporción del ingreso personal disponible se situó en 44 %, frente al 39.6 % en 2022.

Adames advirtió que el panorama podría complicarse aún más, ya que el impacto de los aranceles federales sobre los precios aún no se refleja plenamente en la inflación local, aunque ya se observan incrementos en algunos productos importados.

“Si esta tendencia se mantiene, veremos mayores presiones sobre los presupuestos familiares, lo que podría limitar aún más la capacidad del consumidor para cumplir con sus obligaciones”, indicó.

A pesar de que la tasa de desempleo se mantiene en niveles históricamente bajos, la creación de empleos se ha ralentizado y el ingreso real registró una ligera contracción en el último trimestre, tras cinco trimestres consecutivos de crecimiento.

“Este ajuste, combinado con mayores niveles de endeudamiento y la posibilidad de criterios de crédito más estrictos, podría restringir el consumo, un componente clave del crecimiento económico a corto plazo”, concluyó Adames.

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