En febrero de 2024, Boris Johnson habría interrumpido unas vacaciones familiares en República Dominicana para realizar un viaje inesperado a Venezuela. Según la filtración de unos documentos, The Guardian narra que desde un jet privado sobre el mar Caribe, el ex primer ministro británico llamó a su entonces adversario político y actual secretario de Relaciones Exteriores, David Cameron, para notificarle que se reuniría con Nicolás Maduro, el presidente venezolano al que en el pasado había descrito como “un dictador de un régimen malvado”.
La cita en Caracas, que duró apenas 45 minutos, contó con un tercer invitado: Maarten Petermann, gestor de fondos de cobertura y menos conocido en la arena pública.
Pese a que Johnson, indica el diario, aseguró después que “no es cierto decir que me pagaron por ninguna reunión en Venezuela” y negó cualquier vínculo contractual con Merlyn Advisors —el fondo que dirige Petermann—, una filtración de documentos contradice su versión.
Según los Archivos Boris, obtenidos por la organización sin ánimo de lucro Distributed Denial of Secrets y publicados por The Guardian, Johnson firmó en septiembre de 2023 un contrato con Merlyn Advisors. El acuerdo establecía el pago de 200.000 euros por reunión, hasta un máximo de 1,6 millones anuales, además de 35.000 libras mensuales para apoyar un think tank que el ex primer ministro contemplaba crear en el Reino Unido. El contrato tendría una duración inicial de dos años a partir de octubre de 2023.
Los documentos incluyen además el registro de una factura enviada por la oficina privada de Johnson a Petermann el 15 de marzo de 2024, semanas después del encuentro con Maduro. La suma ascendía a 200.000 libras más 40.000 libras adicionales. Según la filtración, la factura fue abonada el 7 de mayo.
Aunque Johnson insistió ante funcionarios británicos en que actuaba como un canal diplomático informal y que fue “ampliamente informado por el máximo diplomático británico en Caracas” antes de la cita, el pago recibido plantea dudas sobre la naturaleza real de la visita y sobre si utilizó su posición como ex primer ministro para beneficio económico.
Dudas sobre transparencia
La revelación también sitúa a Johnson en el radar del Comité Asesor de Nombramientos de Negocios (Acoba), el organismo de vigilancia de Whitehall encargado de supervisar los empleos de exministros.
El 18 de marzo de 2024, Acoba escribió a Johnson para pedir aclaraciones, después de que el Sunday Times y el Financial Times informaran sobre la participación de Petermann en la reunión venezolana. Johnson ya había solicitado en septiembre de 2023 la autorización de Acoba para trabajar con el fondo de cobertura, asegurando que “no se planea publicidad o anuncio en relación con este papel”.
Sin embargo, según los documentos filtrados, Johnson ya había firmado el contrato meses antes. Además, declaró al comité que “no había tenido reuniones con el fondo de cobertura en sus últimos dos años en el cargo”, lo que entra en contradicción con la evidencia de la factura emitida.
El Sunday Times informó, además, que Johnson no comunicó a Cameron la participación de Petermann en la cita con Maduro.
La situación recuerda al propio escándalo de Cameron por su papel como cabildero de Greensill Capital, investigación que en su día fue iniciada por el propio Johnson desde Downing Street.
Silencio de los protagonistas
Johnson no respondió a las repetidas solicitudes de comentarios sobre la filtración hechas desde el diario británico. Petermann, por su parte, se limitó a declarar: “No tengo ningún comentario”.
Mientras tanto, la revelación de un pago de £240.000 tras una reunión con un presidente acusado de crímenes de lesa humanidad por la Corte Penal Internacional coloca a Johnson en el centro de nuevas preguntas sobre ética, diplomacia y negocios privados.


