viernes, marzo 6, 2026
viernes, marzo 6, 2026

Cuando el poder se eterniza: los países que legalizaron la reelección indefinida y perdieron su democracia

Published:

La reciente aprobación de una reforma constitucional en El Salvador que permite la reelección indefinida del presidente Nayib Bukele ha reavivado el debate sobre los riesgos democráticos de esta figura en América Latina. Con esta medida —aprobada por 57 de los 60 diputados de la Asamblea Legislativa dominada por el oficialismo—, Bukele no solo podrá postularse cuantas veces desee, sino que también verá extendido su actual mandato a seis años, hasta 2035 si decide reelegirse y gana.

Bukele, considerado uno de los presidentes más populares del continente por su combate frontal contra las pandillas y la drástica reducción de homicidios, ha defendido sus decisiones con un discurso desafiante. En junio pasado afirmó:

“Me tiene sin cuidado que me llamen dictador. Prefiero que me llamen dictador a ver cómo matan a los salvadoreños en las calles”.

Sin embargo, su popularidad —basada en la percepción de seguridad y eficiencia— se ve ensombrecida por preocupaciones sobre la concentración de poder y el deterioro de las instituciones democráticas. La medida ha sido condenada por organismos como Human Rights Watch, cuyo directora para las Américas, Juanita Goebertus, advirtió que “Bukele podría estar siguiendo los mismos pasos que Hugo Chávez y Nicolás Maduro”.

“Empieza con un líder que usa su popularidad para concentrar poder, y termina en dictadura”, expresó Goebertus en la red X.

Países con reelección indefinida

Actualmente, Venezuela y Nicaragua permiten la reelección presidencial sin límite alguno. En ambos casos, la concentración del poder ejecutivo ha tenido consecuencias graves:

  • Venezuela: Hugo Chávez reformó la Constitución en 2009 para eliminar los límites a la reelección. Gobernó 14 años seguidos hasta su muerte, y su sucesor, Nicolás Maduro, sigue en el poder a pesar de denuncias internacionales por fraude electoral, represión y crisis humanitaria.
  • Nicaragua: Daniel Ortega eliminó los límites constitucionales a la reelección en 2014, tras un fallo judicial en 2009 que le permitió postularse de nuevo. Ortega ha sido reelegido cuatro veces consecutivas en medio de acusaciones de autoritarismo, represión a la oposición y manipulación electoral.

Países que lo intentaron pero no lo sostuvieron

  • Bolivia: En 2016, un referendo rechazó la propuesta del entonces presidente Evo Morales para optar a un cuarto mandato. Aun así, la Corte Constitucional lo habilitó argumentando que la reelección indefinida era un derecho humano. Morales fue reelegido en 2019, pero tras denuncias de fraude y protestas masivas, renunció y se exilió. En 2021, el gobierno de Luis Arce eliminó esa posibilidad, restaurando los límites.
  • Ecuador: Durante la presidencia de Rafael Correa, se modificó la Constitución en 2015 para permitir la reelección indefinida. Sin embargo, su sucesor, Lenín Moreno, revirtió esa medida en 2018 mediante una consulta popular que restauró los límites.
  • Honduras: En 2015, la Corte Suprema eliminó el artículo que prohibía la reelección presidencial. El entonces presidente Juan Orlando Hernández fue reelecto en 2017, pero su continuidad estuvo marcada por denuncias de corrupción, fraude electoral y vínculos con el narcotráfico. Hoy enfrenta un proceso judicial en EE. UU.

Consecuencias de eliminar los límites

Los expertos coinciden en que la reelección indefinida debilita los frenos y contrapesos del sistema democrático, socava la independencia judicial y favorece el autoritarismo. En palabras de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su Opinión Consultiva OC-28/21:

“La habilitación de la reelección presidencial indefinida es una modificación que trae fuertes consecuencias para el acceso al poder y el funcionamiento democrático en general”.

Además, la Corte concluyó que la prohibición de la reelección presidencial es la opción compatible con el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, al preservar el principio de alternancia en el poder.

¿Popularidad o institucionalidad?

El caso de Bukele plantea una pregunta de fondo para América Latina: ¿puede una gestión eficaz justificar la concentración indefinida del poder? Aunque líderes como Chávez, Ortega o Morales iniciaron sus mandatos con altos niveles de apoyo, en todos los casos la erosión de las instituciones democráticas y el colapso de libertades civiles terminaron por marcar sus gobiernos.

El Salvador podría estar caminando por una senda similar. Las consecuencias no se ven de inmediato, pero la historia reciente del continente muestra que la reelección sin límites rara vez termina bien.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

EN TIEMPO REAL