El Gobierno de Cuba informó este jueves que el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) sufrió una desconexión “parcial” tras registrarse una “oscilación” en el suministro eléctrico.
Hasta el momento se desconoce el alcance total de la nueva caída del sistema. Según comunicó el Ministerio de Energía y Minas (Minem), se espera que la recuperación del servicio concluya “en un breve tiempo”.
Este nuevo apagón parcial se suma a los cinco cortes nacionales totales registrados en la isla durante los últimos doce meses, el más reciente ocurrido en septiembre.
El anuncio del Minem coincidió con una breve nota de la empresa estatal eléctrica en La Habana, la cual alertó que una reducción en la carga de una termoeléctrica ubicada en el oriente del país provocó un disparo automático de frecuencia (DAF). Este mecanismo consiste en una desconexión automática que se activa cuando una unidad generadora registra valores mínimos de corriente.
Para este jueves, la compañía estatal había pronosticado apagones generalizados que, durante las horas de máxima demanda, podrían dejar sin electricidad de manera simultánea a más del 54 % del territorio nacional.
La crisis energética que atraviesa Cuba, intensificada desde hace más de un año, está ocasionando interrupciones eléctricas de hasta 20 horas diarias o más en amplias zonas del país.
Averías estructurales y falta de divisas
Las centrales termoeléctricas cubanas, columna vertebral de la generación nacional, se encuentran en su mayoría obsoletas tras décadas de explotación, con un déficit crónico de inversiones y mantenimiento.
A ello se suma que numerosos motores de generación permanecen fuera de servicio debido a la escasez de divisas necesarias para importar combustible, lubricantes y piezas de repuesto.
El programa solar gubernamental, que ha inaugurado 32 parques fotovoltaicos a lo largo del país durante el presente año, contribuye parcialmente a aliviar el déficit energético durante el día. Sin embargo, no ofrece respaldo nocturno, ya que las instalaciones carecen de sistemas de almacenamiento mediante baterías.
Expertos independientes sostienen que la actual crisis energética responde a una infrafinanciación estructural del sector, controlado íntegramente por el Estado desde el triunfo de la Revolución en 1959.
Por su parte, el Gobierno cubano atribuye las dificultades al impacto de las sanciones estadounidenses, a las que califica como una política de “asfixia energética”.
Diversos cálculos independientes estiman que Cuba necesitaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para rehabilitar su sistema eléctrico, una cifra que actualmente La Habana no posee.
Impacto económico y social
Los persistentes apagones están afectando severamente la economía nacional, que se contrajo un 1,1 % en 2024, acumulando una caída de 11 % en los últimos cinco años, según datos oficiales. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) también prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) del país registre nuevamente un desempeño negativo este año.
Asimismo, los prolongados cortes eléctricos alimentan el descontento social, vinculado a las principales protestas de los últimos años, incluidas las manifestaciones masivas de julio de 2021 y las movilizaciones recientes en La Habana y Gibara.


