El Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE, por sus siglas en inglés) anunció la redirección de $365 millones que inicialmente estaban destinados a instalar sistemas solares en techos residenciales en Puerto Rico. Los fondos ahora serán utilizados para fortalecer la red eléctrica mediante soluciones de emergencia y respaldo a instalaciones críticas, como hospitales y centros comunitarios.
Según un comunicado enviado por La Fortaleza, la reasignación de fondos responde a la necesidad de atender de forma inmediata la crisis energética que enfrenta la isla. “Los fondos se destinarán a apoyar soluciones prácticas y actividades de emergencia que ofrezcan una solución más rápida y eficaz a la crisis actual”, indica el documento.
Los fondos provienen del Fondo de Resiliencia de Puerto Rico (PR-ERF), aprobado durante la administración del expresidente Joe Biden en diciembre de 2024. Originalmente, el dinero sería utilizado para proyectos de energía solar y almacenamiento en baterías, cuya construcción estaba prevista para comenzar en 2026.
No obstante, el DOE justificó el cambio de enfoque señalando que la nueva estrategia permitirá beneficiar a millones de residentes con acceso a energía confiable, frente a los miles que habrían sido impactados por los sistemas solares individuales. La agencia indicó que las nuevas inversiones buscarán mejorar la flexibilidad del sistema eléctrico, la seguridad del suministro y la resiliencia general de la red.
Órdenes de emergencia para la AEE
En paralelo a esta decisión, el DOE emitió la semana pasada dos órdenes de emergencia dirigidas a la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) de Puerto Rico. Las medidas, autorizadas bajo la Sección 202(c) de la Ley Federal de Energía, se enfocan en mitigar la vulnerabilidad del sistema eléctrico ante la llegada de la temporada de huracanes y el aumento de demanda durante el verano.
La primera orden instruye a la AEE a despachar unidades generadoras adicionales para incrementar la capacidad base del sistema. La segunda exige la limpieza urgente de vegetación —incluyendo árboles y enredaderas— en las líneas de transmisión, con el fin de evitar interrupciones del servicio por obstrucciones.
Las decisiones del DOE reflejan una postura más pragmática ante la crisis energética puertorriqueña, priorizando acciones inmediatas de alto impacto frente a proyectos a largo plazo.


