El Gobierno de Estados Unidos anunció que la rehabilitación del sistema eléctrico venezolano será uno de los ejes centrales del acuerdo energético que presentó esta semana como parte de su cooperación con las autoridades interinas de Caracas. Así lo señala un documento oficial del Departamento de Energía (DOE), que describe la red eléctrica del país como “deteriorada y frágil” tras años de falta de inversión y mantenimiento.
Según el informe, la capacidad de generación eléctrica de Venezuela ha disminuido en más de 30%, lo que ha afectado de forma directa la producción industrial, la actividad petrolera y la vida cotidiana de la población. Washington sostiene que sin una red eléctrica operativa no es posible recuperar la producción de crudo, un componente clave del acuerdo energético anunciado el pasado 6 de enero.
El DOE identifica al sistema eléctrico como el principal cuello de botella para cualquier intento de estabilización económica. Entre las prioridades figura la recuperación de la capacidad de generación y la atención urgente al deterioro de las líneas de transmisión y distribución, responsables de apagones frecuentes en todo el país.
El plan contempla autorizar el ingreso de equipos, repuestos y servicios técnicos especializados para atender fallas acumuladas durante años. El objetivo, según el documento, es crear las condiciones mínimas que permitan elevar la producción petrolera y restablecer servicios básicos.
Control financiero y alivio selectivo de sanciones
Como parte del esquema, el Departamento de Energía plantea un levantamiento “selectivo” de sanciones para permitir el transporte y la venta de crudo y productos petrolíferos venezolanos en los mercados internacionales. No obstante, el plan establece que todos los ingresos derivados de estas exportaciones se depositarán inicialmente en cuentas controladas por Estados Unidos en bancos de alcance global, con el fin de garantizar la “legitimidad e integridad” de la distribución de los fondos.
De acuerdo con la hoja informativa del DOE, los recursos serán invertidos tanto en Venezuela como en Estados Unidos, a discreción del Gobierno estadounidense. El documento indica además que Venezuela colocará de inmediato entre 30 y 50 millones de barriles de crudo, bajo un modelo que se mantendría de forma indefinida.
Estados Unidos también se compromete a suministrar diluyentes o crudo ligero a Petróleos de Venezuela (PDVSA) para mejorar el petróleo pesado y extrapesado, altamente demandado por refinerías del Golfo de México. Asimismo, se autorizaría la importación de equipos, piezas y servicios para yacimientos petrolíferos con el objetivo de compensar décadas de caída en la producción y estimular un crecimiento a corto plazo, con apoyo de empresas energéticas estadounidenses y socios internacionales.
Impacto en la industria y proyecciones
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó que estas medidas podrían facilitar el regreso de más empresas estadounidenses a Venezuela. La hoja informativa del DOE, sin embargo, ofrece pocos detalles sobre el transporte del primer lote de crudo almacenado ni sobre los acuerdos de comercialización.
Datos citados por la firma Argus indican que en diciembre Estados Unidos importó unos 120.000 barriles diarios de crudo venezolano bajo una exención de sanciones otorgada a Chevron. La mayor parte del petróleo venezolano continúa dirigiéndose a China, con envíos estimados en 430.000 barriles diarios en 2025, mientras que Cuba también figura entre los destinos, aunque sin información pública sobre las condiciones.
El documento no precisa si Washington limitará las ventas venezolanas a mercados específicos. Analistas estiman que podrían incorporarse hasta 250.000 barriles diarios adicionales de petróleo venezolano al mercado en el próximo año.
PDVSA confirmó que mantiene negociaciones con Estados Unidos para vender volúmenes de crudo en términos “estrictamente comerciales”, bajo un esquema similar al aplicado a empresas internacionales como Chevron, que opera con una licencia específica de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
No obstante, fuentes citadas por Argus advierten que la estatal venezolana enfrenta limitaciones operativas significativas y que su capacidad de entrega inmediata se restringe a cargamentos actualmente en almacenamiento, debido a problemas técnicos y a la saturación de su infraestructura.
Mientras tanto, el secretario Wright tiene previsto reunirse con ejecutivos del sector energético estadounidense para discutir los detalles de la participación de Estados Unidos en la industria petrolera venezolana, en un contexto marcado por cambios políticos y negociaciones en curso sobre el futuro energético del país.


