El príncipe saudí Al Waleed bin Khalid Al Saud, conocido durante años como el “Príncipe durmiente”, falleció el sábado 19 de julio de 2025 en Riad, Arabia Saudita, a los 36 años, tras permanecer en coma durante dos décadas.
Hijo mayor del príncipe Khaled bin Talal Al Saud, Al Waleed sufrió un grave accidente automovilístico en Londres en 2005, cuando tenía solo 16 años. Desde entonces, permaneció en estado vegetativo, sin lograr una recuperación significativa a pesar de los esfuerzos médicos internacionales.
La noticia de su fallecimiento fue confirmada por su padre en una emotiva publicación en la red social X (antes Twitter), en la que citó un pasaje del Corán:
“¡Oh alma tranquila! Regresa a tu Señor, complacida y agradable a Él, y entra entre Mis siervos y entra en Mi Paraíso”, escribió el príncipe Khaled.
“Con corazones creyendo en la voluntad y el decreto de Allah, y con profundo dolor y tristeza, lloramos a nuestro amado hijo: el Príncipe Al-Waleed bin Khaled bin Talal bin Abdulaziz Al Saud, que Allah tenga misericordia de él, que falleció hoy”.
Durante 20 años, su familia se aferró a la esperanza de una recuperación. El príncipe Khaled se mantuvo firme en su fe y amor por su hijo, acompañándolo constantemente y asegurando los mejores cuidados médicos. Al Waleed fue atendido por un equipo multidisciplinario de cuidados intensivos que incluyó especialistas de Estados Unidos y un neurólogo español.
En abril de 2025, su nombre volvió a hacerse viral en redes sociales cuando su hermana, la princesa Rima, compartió una fotografía actualizada del príncipe, acompañada de un mensaje conmovedor:
“Mi querido Al-Waleed bin Khalid, han pasado veinte años y sigues siendo una presencia constante en nuestras vidas, en nuestros pensamientos y plegarias. Oh, Allah, concede la curación a Tu siervo Al-Waleed; solo Tú comprendes plenamente su fragilidad, Señor del cielo y la tierra”.
La historia del “Príncipe durmiente” conmovió durante años tanto a ciudadanos saudíes como a miles de personas en todo el mundo, que seguían con atención su evolución. Aunque en varias ocasiones circularon rumores de una posible mejoría, lo cierto es que el príncipe nunca despertó.
Su funeral se llevó a cabo en Riad, rodeado de su familia, figuras de la realeza y allegados que lo acompañaron en silencio durante estas dos décadas de lucha.


