jueves, marzo 5, 2026
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Negociado de Energía somete a intenso escrutinio a Genera PR por inversión millonaria en la Central San Juan

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Genera PR enfrentó este miércoles un fuerte examen por parte del Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR), mientras intentaba justificar una inversión cercana a los $125 millones para reparar y convertir a gas natural las unidades 7, 8, 9 y 10 de la Central San Juan, cuatro máquinas fabricadas en la década de 1960 cuya vida útil y relevancia para el sistema eléctrico fueron cuestionadas repetidamente durante la vista de seguimiento de la revisión tarifaria.

Más allá de los detalles técnicos sobre posibles fondos federales y prioridades de mantenimiento, la discusión dejó ver la preocupación del regulador por trasladar a los abonados el costo de modernizar equipos deteriorados, obsoletos y —en algunos casos— incluidos en los planes oficiales de decomiso.

Joaquín Quiñoy, vicepresidente de Ingeniería de Genera, reconoció que el monto de $125 millones es solo un cálculo preliminar basado en proyecciones de fabricantes y sin un desglose concreto entre reparaciones y trabajos de gasificación. “Es un estimado a grandes rasgos”, admitió cuando el oficial examinador cuestionó la falta de precisión.

La respuesta provocó reacción inmediata del NEPR, que reiteró que cualquier gasto que pretenda incorporarse a la tarifa eléctrica debe estar respaldado por justificaciones numéricas claras.

Equipos antiguos, deteriorados y con amplia inactividad

Durante la vista, Genera confirmó bajo juramento que:

  • La unidad 7 está fuera de servicio por una reparación mayor financiada parcialmente por el Departamento de Energía federal (DOE).
  • La unidad 9 es la única en operación, aunque degradada y pendiente de más intervenciones.
  • La unidad 8 se usaba únicamente para emergencias antes de la llegada de Genera en 2023.
  • La unidad 10 lleva tantos años inactiva que la empresa no pudo precisar su último uso; podría remontarse al periodo posterior al huracán María.

El presidente del NEPR, Edison Avilés, intervino para recordar que las unidades 8 y 10 aparecen destinadas al decomiso en el Plan Integrado de Recursos (IRP) y que su rescate no está contemplado en el contrato de operación. “No es Genera quien decide qué hacer con la capacidad de generación. Esa decisión la toma este Negociado”, subrayó.

En uno de los momentos más reveladores de la vista, se comparó la situación técnica de estas máquinas con “arreglar un carro clásico”: cada reparación importante abre la puerta a una nueva avería.

La discusión sobre eficiencia también fue contundente. Las unidades:

  • queman búnker C, un combustible más costoso y contaminante;
  • ofrecen un rendimiento inherentemente inferior al de equipos modernos;
  • requieren más combustible para producir la misma cantidad de energía.

El contraste quedó resumido en otra metáfora: operar estas unidades es como insistir en un “Mustang del 65” en lugar de un vehículo moderno, un camino que podría resultar más oneroso para los consumidores que invertir en nueva generación.

Fondos federales: oportunidades desaprovechadas y proyectos sin futuro

Aunque Genera afirmó que busca reducir la carga económica a los abonados mediante el uso de fondos federales, sus ejecutivos admitieron dos puntos clave: que no todo lo que se podría solicitar ha sido gestionado, y que algunos proyectos incluidos en la tarifa están catalogados por la propia empresa como “sin esperanza” de recibir fondos del DOE o de FEMA.

Estas revelaciones encendieron alertas entre los comisionados, quienes advirtieron que la tarifa podría estar absorbiendo costos que, con una gestión más proactiva, podrían cubrirse con fondos federales.

Las vistas continuarán durante el resto de la semana.

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