lunes, agosto 24, 2026
lunes, agosto 24, 2026

EE.UU. y Venezuela abren una conversación clave: cómo reconectar sus sistemas financieros

Published:

El Banco Central de Venezuela y entidades públicas y privadas participaron en una capacitación con apoyo estadounidense sobre prevención de delitos financieros y corresponsalías bancarias. El encuentro apunta a uno de los desafíos centrales para cualquier normalización económica: volver a conectar a la banca venezolana con el sistema financiero internacional.

Durante años, Venezuela desarrolló distintas maneras de mover dinero alrededor de un sistema bancario internacional cada vez más difícil de utilizar. El uso de dólares en efectivo, cuentas en terceros países, casas de cambio, criptomonedas, stablecoins y transferencias trianguladas respondió, en buena medida, al mismo problema: cuando los bancos de un país pierden conexiones internacionales, mover dinero se vuelve más complejo, más costoso y menos eficiente.

Ahora comienza a aparecer una conversación diferente. El Banco Central de Venezuela y representantes de bancos públicos y privados participaron recientemente en un programa especializado sobre prevención de lavado de activos, financiamiento al terrorismo y corresponsalía bancaria internacional, con acompañamiento de representantes estadounidenses y apoyo del Departamento de Estado de Estados Unidos.

En la actividad también participaron representantes de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario, la Oficina Nacional contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo, la Asociación Bancaria y la Unidad Nacional de Inteligencia Financiera. Aunque a primera vista puede parecer una capacitación técnica, el tema toca una de las infraestructuras más importantes para que una economía pueda relacionarse normalmente con el resto del mundo.

¿Qué es una corresponsalía bancaria y por qué importa?

Un banco venezolano no necesita tener una oficina en Nueva York para realizar una operación en dólares. Lo que necesita es mantener una relación con una institución financiera que tenga acceso al sistema estadounidense. Ese banco actúa como corresponsal y permite procesar operaciones en mercados donde la entidad venezolana no tiene presencia directa.

Las corresponsalías bancarias hacen posibles transferencias internacionales, pagos de importaciones, cobros de exportaciones, operaciones empresariales, financiamiento comercial y determinados flujos de remesas. Son, en términos sencillos, parte de la red que permite que bancos ubicados en distintos países puedan operar entre sí.

Cuando esa red se debilita, el dinero necesita encontrar caminos alternativos. Esos caminos suelen incorporar más intermediarios, más pasos, mayores costos y más tiempo.

Venezuela perdió buena parte de esas conexiones

La desconexión financiera venezolana no ocurrió de un día para otro. Durante años coincidieron sanciones internacionales, problemas de cumplimiento, controles cambiarios, incertidumbre institucional, riesgo reputacional y un fenómeno conocido dentro del sector financiero como de-risking.

El de-risking ocurre cuando una institución financiera decide limitar o terminar una relación con determinados clientes, bancos o jurisdicciones porque considera que el costo de cumplimiento o el riesgo asociado es demasiado elevado. Esto no significa necesariamente que cada operación vinculada con ese mercado sea ilegal. Muchas veces significa simplemente que, desde la perspectiva del banco internacional, resulta más sencillo evitar completamente esa exposición.

Venezuela sufrió intensamente este fenómeno y sus consecuencias no se limitaron al Gobierno. También alcanzaron a empresas y ciudadanos que necesitaban realizar transacciones legítimas con otros países.

Te puede interesar | La Terraza de San Juan celebra más de 15 años de inversión y preservación en el Viejo San Juan

¿Por qué ahora se habla de compliance?

Recuperar una relación de corresponsalía no depende únicamente de levantar una sanción o emitir una nueva licencia. Un banco internacional necesita confiar en la institución con la que trabaja y comprobar que existen mecanismos efectivos para identificar clientes, conocer el origen de los fondos, detectar operaciones sospechosas, revisar beneficiarios finales y cumplir las normas internacionales contra el lavado de dinero.

Por eso la capacitación realizada entre autoridades y representantes bancarios venezolanos se concentró precisamente en prevención de lavado de activos, financiamiento al terrorismo y cumplimiento regulatorio.

Según la información difundida por el BCV, uno de los temas centrales fue el papel de las áreas de cumplimiento y las evaluaciones necesarias para mantener o ampliar relaciones seguras con bancos internacionales.

La infraestructura financiera no se reconstruye únicamente con tecnología. También se reconstruye con confianza.

Estados Unidos también está revisando parte del riesgo regulatorio

La conversación no ocurre de manera aislada. El 31 de julio, agencias reguladoras bancarias estadounidenses publicaron una política de supervisión relacionada con determinados servicios financieros autorizados vinculados con Venezuela.

La Office of the Comptroller of the Currency explicó que, bajo determinadas condiciones, instituciones estadounidenses elegibles que decidan prestar ciertos servicios financieros autorizados relacionados con Venezuela no serían objeto de acciones de supervisión únicamente por determinados requisitos de la Bank Secrecy Act asociados con esas operaciones.

Es importante ser precisos. Esto no significa que Estados Unidos haya eliminado las obligaciones contra el lavado de dinero, ni que cualquier operación financiera con Venezuela esté permitida. Tampoco significa que los bancos estadounidenses comenzarán automáticamente a establecer relaciones con instituciones venezolanas.

Lo que sí muestra es que Washington está intentando reducir determinados obstáculos regulatorios alrededor de actividades financieras que ya se encuentran autorizadas.

Qué cambia para una empresa venezolana

Pensemos en una empresa venezolana que necesita importar maquinaria desde Colombia. El proveedor colombiano quiere recibir el pago en dólares. Cuando los sistemas financieros están bien conectados, esa operación puede ejecutarse de forma relativamente directa mediante bancos que mantienen relaciones internacionales.

Cuando esas conexiones no existen, comienzan a aparecer cuentas en terceros países, intermediarios financieros adicionales, conversiones monetarias, plataformas paralelas y otros mecanismos necesarios para completar la misma operación.

Cada paso adicional puede incrementar el costo y el riesgo.

Por eso recuperar relaciones de corresponsalía puede tener consecuencias económicas mucho más amplias que facilitar una simple transferencia. Puede ayudar a reducir parte de la fricción que actualmente enfrentan empresas venezolanas al pagar importaciones, recibir cobros internacionales o relacionarse comercialmente con otros mercados.

También afecta a quienes simplemente necesitan mover dinero

El problema existe igualmente a escala personal. Un venezolano que trabaja en Colombia puede necesitar enviar dinero a su familia. Un profesional que vive en Venezuela puede prestar servicios para una empresa extranjera. Un pequeño comerciante puede necesitar pagar a un proveedor en otro país.

En todos esos casos aparece la misma pregunta: ¿por qué mover dinero entre dos economías que están conectadas social y comercialmente puede requerir tantos pasos?

Parte de la respuesta está en la fragmentación financiera.

Cuando no existe una ruta directa, el mercado busca otras rutas. Esa realidad ayuda a explicar por qué durante los últimos años en Venezuela terminaron conviviendo la banca tradicional, los dólares físicos, las billeteras digitales, las stablecoins y diferentes plataformas fintech.

¿Significa esto que volverán las transferencias bancarias tradicionales?

Todavía es demasiado pronto para afirmarlo.

Una capacitación no crea automáticamente una corresponsalía bancaria. Un acercamiento institucional tampoco obliga a un banco internacional a aceptar una relación con una institución venezolana. Cada banco tendrá que realizar sus propias evaluaciones de riesgo, sanciones, cumplimiento, contraparte, capital y viabilidad comercial.

El hecho confirmado es que existe un esfuerzo institucional para acercar nuevamente a la banca venezolana a estándares utilizados por instituciones financieras internacionales.

La interpretación razonable es que mejorar esos estándares puede facilitar futuras conversaciones sobre relaciones de corresponsalía.

La hipótesis que todavía debe comprobarse es si esas relaciones regresarán de forma significativa y si su recuperación terminará reduciendo costos y fricciones para empresas y personas.

Las stablecoins probablemente seguirán formando parte del sistema

Otro error sería asumir que una eventual reconexión con la banca internacional provocaría la desaparición de las stablecoins.

En los últimos años, activos digitales vinculados al dólar adquirieron funciones concretas dentro de la economía venezolana porque permitían mover y conservar valor cuando otras rutas financieras eran difíciles o costosas. Reuters ha documentado cómo empresas venezolanas recurrieron progresivamente a criptomonedas vinculadas al dólar frente a la menor disponibilidad de divisas a través de canales tradicionales.

La evolución podría terminar siendo híbrida. Bancos tradicionales, pagos instantáneos, billeteras, fintech y stablecoins pueden convivir dentro de un mismo ecosistema financiero.

El futuro probablemente no consista en que una infraestructura elimine completamente a las demás, sino en conseguir que diferentes sistemas puedan conectarse mejor.

El verdadero activo es la confianza

Existe una razón por la cual esta conversación comienza hablando de prevención de delitos financieros y cumplimiento regulatorio antes de hablar de nuevas cuentas corresponsales.

El sistema financiero internacional funciona sobre infraestructura tecnológica, pero también funciona sobre una infraestructura menos visible: la confianza.

Un banco acepta recibir dinero de otra institución porque confía en sus procesos. Confía en que identifica correctamente a sus clientes, que conoce el origen de los fondos, que puede detectar operaciones sospechosas y que entiende las normas que debe cumplir.

Cuando esa confianza desaparece, la conexión financiera puede romperse rápidamente. Recuperarla suele ser mucho más difícil.

Qué viene después

A partir de ahora habrá que observar señales concretas. Será relevante saber si bancos venezolanos comienzan a anunciar nuevas relaciones de corresponsalía, si instituciones estadounidenses, europeas o latinoamericanas vuelven a establecer conexiones directas y si las empresas venezolanas logran recuperar mecanismos más sencillos para cobrar exportaciones o pagar importaciones.

También habrá que evaluar si cualquier proceso de normalización termina traduciéndose realmente en menores costos, mayor velocidad y menos intermediarios para los usuarios.

Porque conectar bancos no debería ser el objetivo final. El objetivo debería ser conectar economías.

Durante años, los venezolanos encontraron maneras alternativas de mover dinero porque el sistema tradicional dejó de ofrecer respuestas suficientes. Ahora comienza una prueba diferente: si Venezuela consigue reconectarse gradualmente con la banca internacional, la verdadera pregunta será si ese sistema financiero será capaz de recuperar también la confianza de quienes aprendieron a funcionar fuera de él.

Fuentes

Banco Central de Venezuela

Office of the Comptroller of the Currency

El Diario: banca venezolana participa en capacitación sobre corresponsalías y delitos financieros

Monitoreamos: BCV y bancos participan en formación sobre corresponsalías bancarias

ARTÍCULOS RELACIONADOS

EN TIEMPO REAL